monjaUna monja anciana, de 84 años ingresó a una de las instalaciones nucleares más vigiladas de Estados Unidos, y fue condenada a tres años de prisión.  Megan Rice, la monja en cuestión,  avanzó sobre las cercas y varias franjas de seguridad en el complejo Y-12 de Seguridad Nacional, en Tennessee, junto a un grupo pacifista. El grupo invasor pasó dos horas en el complejo antes de ser capturado por los guardias de seguridad.

Previamente a meterlos presos, levantaron banderas contra programas nucleares, pintaron mensajes con leyendas como “trabaje por la paz y no la guerra”, y lanzaron imitación de sangre humana contra un edificio utilizado para almacenar y procesar el uranio altamente enriquecido destinado a fabricar bombas nucleares. El incidente dio lugar a una revisión del Congreso sobre la seguridad en las instalaciones nucleares de EEUU.

Rice, que ha estado detenida en la cárcel desde su condena el año pasado, instó al juez a que le impusiera la pena máxima por sus crímenes en una audiencia de cuatro horas. Según el periódico Tennessen, Rice dijo: “Por favor, no tenga clemencia conmigo. Permanecer en la cárcel por el resto de mi vida sería el honor más grande que usted podría darme”.

El juez federal Amul Thapar aseguró que luchó por encontrar la condena correcta para equilibrar las buenas obras pasadas de Rice con la necesidad de disuadir a otros de violar la ley con fines políticos.

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